lunes, 4 de mayo de 2015

HERRAMIENTAS PARA CREAR CLIMAS EN LAS DESCRIPCIONES DE LUGARES


  • Una casa, un lugar pueden recrearse usando personificaciones, y para eso nos valdremos de adjetivos como:
alegre, sobria, lozana, lozana, radiante, divertida, sencilla, simple, silenciosa, secreta, sigilosa, tranquila, sosegada, serena, calma, plácida, apacible, reposada, mansa, envejecida, rejuvenecida, modesta, aparatosa, pomposa.


  • También se provocan sensaciones en la descripción de una casa empleando adjetivos referidos al tiempo que hace que se construyó, como:
antigua, arcaica, vetusta, rancia, vieja, tradicional, nueva, novísima, madura, reciente, flamante.


  • SUSTANTIVOS PARA DESCRIBIR UNA CASA
Para describir con precisión las partes de una casa, se pueden usar sustantivos como:

fachada, frente, reja, enrejado, valla, jardín, portón, cerca, cercado, puerta, llamador, aldaba, candado, cerrojo, pasador, cerradura, picaporte, manija, falleba, pestillo, dintel, vano, umbral, zaguán, entrada, vestíbulo, galería, patio, corredor, habitación, cuarto, aposento, pieza, recámara, alcoba, tocador, vestidor, escritorio, biblioteca, despacho, sala, salón, comedor, comedor diario, baño, altillo, desván, ático, azotea, terraza, subsuelo, sótano, cochera, rampa, balcón, escalera, escalinata, baulera, columna, arco, cúpula, techo, techumbre, tejado, bóveda, torre, chimenea, marco, ventana, alero, postigo, tragaluz, persiana, celosía, suelo, piso, pared, zócalo, muro, moldura, cielorraso, revestimiento, madera, pintura, papel, barniz, esmalte, cerámica, piedra, ladrillo, mármol, azulejos, vidrios, hierro, aluminio, acero, alfombra, toldo, jardinera, quincho, leñera, hormigón. 


  • MATICES AFECTIVOS

No es lo mismo referirse a una “casa” que a una “casona”. Puedes escoger alguno de los siguientes sustantivos que darán, en algunos casos, un matiz afectivo a su descripción:


casa, morada, hogar, mansión, vivienda, residencia, departamento, estancia, domicilio, rancho, casucha, casita, nido, albergue, refugio, paradero, edificio, palacio, palacete, castillo, caserón, casona, heredad, propiedad, condominio, copropiedad, finca, inmueble, castillo, fortaleza, garita, antro, cabina, chamizo, cuchitril.

sábado, 2 de mayo de 2015

martes, 28 de abril de 2015

La descripción


4. DE KIMONO Y DE OVEROL

Durante ese verano de 1928, me cansé de estar embarazada. La panza me crecía y no se confeccionaban vestidos elegantes para ese estado. Incluso las augustas matronas preñadas preferían quedarse en casa y no exhibirse en público. Casi como si el embarazo fuese una impudicia. No era mi caso. Adopté un kimono como de película de Hollywood y con él trataba de estar linda por las tardes. El kimono era un rojo púrpura con anchos ribetes blancos en el cruce sobre el pecho y las mangas, ramas de delicadeza japonesa se dibujaban sobre la tela.
Así salí fotografiada en una nota para La Nación que nos sacaron en aquel momento. Aparezco con el pelo abierto en raya al costado izquierdo, la melena cortada a la altura de las orejas, un mechón cayendo a propósito sobre la frente, y maquillada al estilo de los twenties: sombra oscura sobre los párpados y los labios muy rojos.
Horacio, ceñudo, un tanto despeinado, deja ver un esbozo de sonrisa entre el bigote y la barba. La mano izquierda no se desprende de su eterno cigarrillo y calza sandalias confeccionadas por él mismo. Para aquella foto aceptó quitarse el overol manchado de grasa que usaba a diario, como una gran concesión hacia mí, porque no le importaban los periodistas ni tampoco salir vestido de aquella forma en los periódicos.
Mantenía el espíritu de gran transgresor que lo había animado en su lejana juventud montevideana, cuando lideraba la archidiócesis del Consistorio del Gay Saber. A los veinte llamó la atención por la excesiva y atildada elegancia en el vestir; ya sobre los cincuenta se atuvo a lo contrario: parece lo más posible a un trabajador manual muy pobre. Despreció la vestimenta tanto como antes la había apreciado. Era otro modo de practicar el «épater le bourgeois» moderno.  (...)

Fragmento extraído de “La vida brava. Los amores de Horacio Quiroga”
de  Helena Corbellini (2010)
Montevideo. Ed. Sudamericana Uruguaya S.A




martes, 7 de abril de 2015

¿QUÉ DEBEMOS CONSIDERAR AL INICIAR LA NARRACIÓN?


  • Es esencial un buen comienzo.
  • Dar sensación de veracidad y de verosimilitud
  • Mantener la atención y un aire de suspense sobre la intriga contada
  • El componente central de interés que mueve la acción forma el conflicto de fuerzas, puesto que es el elemento que incita a la acción. El conflicto puede ser externo ( entre dos o más personas) o interno (estados de conciencia o el mundo interior)
  • La acción ha de organizarse de modo progresivo manteniendo el interés y el suspense
  • Coherencia y unidad en el relato. Los hechos contados han de estar al servicio de la historia.
  • Diferenciar las acciones principales de las secundarias.
  • Lo importante es la trama humana, no las anécdotas ni los hechos secundarios
  • Presentar los hechos siguiendo un orden cronológico, aunque pueden utilizarse otras técnicas. La narración no necesariamente presenta una construcción fija, sino que más bien la acción se desarrolla de manera constante. Puede aparecer un orden lógico-causal o también una composición libre o artística.
  • Los tiempos verbales suelen estar en pasado: el presente narrativo e histórico, el pretérito perfecto simple y el imperfecto del indicativo.
  • Incorporar a los hechos narrados descripciones de los personajes, del ambiente. Incorporar diálogos de los personajes.
  • Adecuación de la expresión al relato para lograr un estilo variado, fluido y ameno.
  • Se deben evitar las fórmulas estereotipadas y las redundancias.
Fuente: 

 Instituto Cervantes. Jesús Sánches Lobato (coord.) (2006) “Saber escribir” Santillana Ediciones Generales, S,L. Madrid.