jueves, 7 de mayo de 2015
CONECTORES Y ORGANIZADORES TEXTUALES
lunes, 4 de mayo de 2015
HERRAMIENTAS PARA CREAR CLIMAS EN LAS DESCRIPCIONES DE LUGARES
- Una casa, un lugar pueden recrearse usando personificaciones, y para eso nos valdremos de adjetivos como:
- También se provocan sensaciones en la descripción de una casa empleando adjetivos referidos al tiempo que hace que se construyó, como:
antigua, arcaica, vetusta, rancia, vieja, tradicional, nueva, novísima, madura, reciente, flamante.
- SUSTANTIVOS PARA DESCRIBIR UNA CASA
Para describir con precisión las partes de una casa, se pueden usar
sustantivos como:
fachada, frente, reja, enrejado, valla, jardín, portón, cerca,
cercado, puerta, llamador, aldaba, candado, cerrojo, pasador, cerradura, picaporte,
manija, falleba, pestillo, dintel, vano, umbral, zaguán, entrada, vestíbulo,
galería, patio, corredor, habitación, cuarto, aposento, pieza, recámara,
alcoba, tocador, vestidor, escritorio, biblioteca, despacho, sala, salón,
comedor, comedor diario, baño, altillo, desván, ático, azotea, terraza,
subsuelo, sótano, cochera, rampa, balcón, escalera, escalinata, baulera,
columna, arco, cúpula, techo, techumbre, tejado, bóveda, torre, chimenea, marco,
ventana, alero, postigo, tragaluz, persiana, celosía, suelo, piso, pared, zócalo,
muro, moldura, cielorraso, revestimiento, madera, pintura, papel, barniz,
esmalte, cerámica, piedra, ladrillo, mármol, azulejos, vidrios, hierro, aluminio,
acero, alfombra, toldo, jardinera, quincho, leñera, hormigón.
- MATICES AFECTIVOS
No es lo mismo referirse a una “casa” que a una “casona”. Puedes
escoger alguno de los siguientes sustantivos que darán, en algunos casos, un
matiz afectivo a su descripción:
casa, morada, hogar, mansión, vivienda, residencia, departamento,
estancia, domicilio, rancho, casucha, casita, nido, albergue, refugio, paradero,
edificio, palacio, palacete, castillo, caserón, casona, heredad, propiedad,
condominio, copropiedad, finca, inmueble, castillo, fortaleza, garita, antro,
cabina, chamizo, cuchitril.
domingo, 3 de mayo de 2015
sábado, 2 de mayo de 2015
martes, 28 de abril de 2015
La descripción
4. DE KIMONO Y DE OVEROL
Durante
ese verano de 1928, me cansé de estar embarazada. La panza me crecía y no se
confeccionaban vestidos elegantes para ese estado. Incluso las augustas
matronas preñadas preferían quedarse en casa y no exhibirse en público. Casi
como si el embarazo fuese una impudicia. No era mi caso. Adopté un kimono como
de película de Hollywood y con él trataba de estar linda por las tardes. El
kimono era un rojo púrpura con anchos ribetes blancos en el cruce sobre el
pecho y las mangas, ramas de delicadeza japonesa se dibujaban sobre la tela.
Así
salí fotografiada en una nota para La Nación que nos sacaron en aquel momento.
Aparezco con el pelo abierto en raya al costado izquierdo, la melena cortada a
la altura de las orejas, un mechón cayendo a propósito sobre la frente, y
maquillada al estilo de los twenties: sombra
oscura sobre los párpados y los labios muy rojos.
Horacio,
ceñudo, un tanto despeinado, deja ver un esbozo de sonrisa entre el bigote y la
barba. La mano izquierda no se desprende de su eterno cigarrillo y calza
sandalias confeccionadas por él mismo. Para aquella foto aceptó quitarse el
overol manchado de grasa que usaba a diario, como una gran concesión hacia mí,
porque no le importaban los periodistas ni tampoco salir vestido de aquella
forma en los periódicos.
Mantenía
el espíritu de gran transgresor que lo había animado en su lejana juventud
montevideana, cuando lideraba la archidiócesis del Consistorio del Gay Saber. A
los veinte llamó la atención por la excesiva y atildada elegancia en el vestir;
ya sobre los cincuenta se atuvo a lo contrario: parece lo más posible a un
trabajador manual muy pobre. Despreció la vestimenta tanto como antes la había
apreciado. Era otro modo de practicar el «épater le bourgeois» moderno. (...)
Fragmento
extraído de “La vida brava. Los amores de Horacio Quiroga”
de Helena Corbellini (2010)
Montevideo.
Ed. Sudamericana Uruguaya S.A
martes, 21 de abril de 2015
martes, 7 de abril de 2015
¿QUÉ DEBEMOS CONSIDERAR AL INICIAR LA NARRACIÓN?
- Es esencial un buen
comienzo.
- Dar sensación de
veracidad y de verosimilitud
- Mantener la atención
y un aire de suspense sobre la intriga contada
- El componente central
de interés que mueve la acción forma el conflicto de fuerzas, puesto que
es el elemento que incita a la acción. El conflicto puede ser externo (
entre dos o más personas) o interno (estados de conciencia o el mundo
interior)
- La acción ha de
organizarse de modo progresivo manteniendo el interés y el suspense
- Coherencia y unidad
en el relato. Los hechos contados han de estar al servicio de la historia.
- Diferenciar las
acciones principales de las secundarias.
- Lo importante es la
trama humana, no las anécdotas ni los hechos secundarios
- Presentar los hechos
siguiendo un orden cronológico, aunque pueden utilizarse otras técnicas.
La narración no necesariamente presenta una construcción fija, sino que
más bien la acción se desarrolla de manera constante. Puede aparecer un
orden lógico-causal o también una composición libre o artística.
- Los tiempos verbales
suelen estar en pasado: el presente narrativo e histórico, el pretérito
perfecto simple y el imperfecto del indicativo.
- Incorporar a los
hechos narrados descripciones de los personajes, del ambiente. Incorporar
diálogos de los personajes.
- Adecuación de la
expresión al relato para lograr un estilo variado, fluido y ameno.
- Se deben evitar las
fórmulas estereotipadas y las redundancias.
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